Terminó la trivia. El curso sacó 70,8% de promedio.
¿Y ahora qué?
Ese número no te sirve para nada. No te dice qué volver a explicar, ni a quién mirar la clase que viene, ni si la pregunta estaba mal escrita. Es un número para poner en una planilla, no para dar clase.
Lo que sigue es cómo leer el informe de una trivia de Mobbyt para sacarle lo único que vale: qué hacer mañana.
Lo primero: el informe no arranca por el promedio
Cuando abrís el informe de una New Trivia, las preguntas no aparecen en el orden del cuestionario. Aparecen ordenadas por la que más costó, y la peor se abre sola.
Eso es deliberado. Lo que viniste a ver está adentro de esa primera tarjeta.

Los cuatro números de arriba son contexto, no conclusión:
- Partidas terminadas. Cuántos jugaron de verdad.
- Promedio del grupo. El número que no sirve solo, pero sirve comparado: contra la misma trivia el mes que viene, o contra otro curso.
- Duración media. Si dio mucho menos de lo que esperabas, quizá respondieron apurados. Si dio mucho más, quizá el tiempo por pregunta está corto.
- Abandono. El dato incómodo. Si varios empezaron y no terminaron, pasó algo: se cayó la conexión, la trivia era muy larga, o se aburrieron en la cuarta pregunta.
El dato que vale: con qué se confundieron
Esta es la tarjeta que importa:

Leamos lo que dice, porque dice mucho más que «46%»:
Once estudiantes eligieron la Puna, que era la correcta. Doce eligieron la estepa patagónica.
Eso no es una pregunta mal contestada por un grupo flojo. Eso es un patrón. Veintitrés de veinticuatro se concentraron en dos opciones, y la mayoría se fue a la misma equivocada. Las otras dos opciones casi no existieron.
Cuando pasa eso, hay exactamente tres explicaciones posibles, y conviene revisarlas en este orden:
1. Las dos cosas se parecen de verdad y nadie se los dijo
La Puna y la estepa patagónica comparten rasgos: las dos son áridas, las dos tienen vegetación baja, las dos están lejos de donde vive la mayoría del curso. Si en clase se vieron por separado, en capítulos distintos, nadie tuvo nunca que distinguirlas.
La trivia no detectó ignorancia: detectó que faltó la comparación.
Y eso es una clase concreta para mañana, de diez minutos: las dos fotos al lado, una tabla de tres filas —latitud, temperatura, vegetación— y listo. Ese contenido no se vuelve a perder.
2. La pregunta está mal escrita
Pasa, y es sano admitirlo. Si la imagen era chiquita, si el distractor era ambiguo, si el enunciado se prestaba a dos lecturas, el problema es de la pregunta, no del curso.
Cuando un distractor se lleva más gente que la correcta, el panel directamente te lo dice:
💡 Más gente eligió la opción C que la respuesta correcta. O el enunciado se presta a confusión, o ese contenido no quedó claro.
No es un reproche: es una invitación a mirar la pregunta de nuevo antes de mirar al curso.
3. Se acabó el tiempo
Mirá el tiempo promedio que aparece debajo de la barra. Si la pregunta tenía 20 segundos y tardaron 18, no fallaron por no saber: fallaron apurados. El panel te avisa cuando el promedio real roza el límite.
La solución no es bajar la exigencia. Es darle más segundos a esa pregunta, que se ajusta una por una.
Las tres lecturas que valen la pena hacer siempre
La pregunta que todos acertaron
Si el 96% acertó, esa pregunta no midió nada. Era demasiado fácil o la respuesta era obvia por descarte.
No es un fracaso: dos preguntas fáciles al principio enganchan y dan confianza. Pero si de diez preguntas seis están arriba del 90%, la trivia te está diciendo que el nivel está bajo y que no vas a enterarte de nada que no supieras.
La pregunta que nadie acertó
Si está abajo del 20%, el problema casi nunca es el curso. Es que ese contenido no se dio, se dio de otra manera, o la pregunta apunta a un detalle que en clase pasó de largo.
Antes de dar por perdido el tema, releé la pregunta como si no supieras la respuesta.
Los que se quedaron sin contestar
Aparecen aparte, con su propia fila. Si en una pregunta hay cinco en blanco, pasaron una de dos cosas: el tiempo fue corto, o la pregunta era tan difícil que ni se arriesgaron.
Mirá el tiempo promedio de esa pregunta y vas a saber cuál de las dos.
Un problema real: los que no son de tu curso
Si tu trivia es pública, cualquiera puede jugarla. Y si alguien la jugó desde el otro lado del país sin saber el tema, te corrió el promedio.
En el informe hay dos herramientas distintas, y conviene no confundirlas:
Filtrar es una vista. Mirás solo las partidas de tu aula, de un rango de fechas o de alguien en particular. No cambia nada: es una lupa.
Excluir es una marca que queda guardada. Destildás a quien no sea de tu curso y esa partida deja de contar en todo: en el promedio, en el porcentaje de acierto de cada pregunta y en los archivos que exportes. No borra nada y se deshace destildando de nuevo.
Hay un botón que hace de un saque lo más común: excluir todas las partidas sueltas, es decir las que se jugaron con el enlace suelto, fuera de un aula.
El panel siempre avisa cuántas partidas quedaron afuera, con un enlace para verlas. Un informe recortado sin aviso sería peor que no tener informe.
Lo que rindieron en papel también entra
Esto resuelve una situación muy concreta: el día que no hay internet, o los estudiantes que no tienen datos, o la evaluación que preferís tomar escrita.
Imprimís la trivia como examen de múltiple choice —hay una hoja para el estudiante y otra para vos, con la correcta marcada y la clave al final—, la rinden en papel, y después cargás lo que marcó cada uno.

Esas partidas entran al mismo informe que las jugadas. El curso completo se mira de una sola vez, sin dos planillas separadas.
Un detalle que vale la pena: hay tres modelos de examen (A, B y C) que mezclan el orden de las opciones. Dos estudiantes sentados juntos reciben modelos distintos, y la hoja del estudiante y la tuya del mismo modelo siempre coinciden. (Si elegís el modelo equivocado al cargar, el resultado sale mal; la pantalla lo avisa arriba de todo.)
Y si querés cruzarlo con lo que ya llevás
Hay dos archivos para descargar:
- Partidas: una fila por estudiante, con el resultado, los tiempos y de dónde jugó.
- Preguntas: una fila por opción de cada pregunta, con cuántos la eligieron.
Salen en CSV, en UTF-8 y separados por punto y coma, así Excel en español los abre de un doble clic sin pasar por el importador. Y respetan el filtro que tengas puesto: el archivo que baja dice lo mismo que la pantalla que estás mirando.
El segundo archivo es el más interesante para guardar. Si jugás la misma trivia con tres cursos distintos, o el mismo curso en marzo y en septiembre, comparar esas columnas es lo más parecido que vas a tener a una medida de cuánto se movió el aprendizaje.
El uso que más rinde: proyectarlo
Terminó la trivia. Quedan diez minutos de clase.
Abrí el informe, agrandá la pantalla y proyectá la pregunta con menos acierto. No la leas vos: mostrá los números.
«Doce eligieron esta. Once eligieron esta otra. Los que eligieron la primera: ¿por qué les pareció?»
Lo que viene después es la mejor clase de la semana, y no la preparaste vos: la preparó el error del curso.
Hay algo que pasa cuando un estudiante ve que doce compañeros se equivocaron igual que él: deja de ser un fracaso personal y se vuelve un problema interesante. La vergüenza baja y la discusión sube. Es la diferencia entre devolver una prueba corregida y abrir una conversación.
En resumen
| En vez de mirar… | Mirá… |
|---|---|
| El promedio del curso | La pregunta con menos acierto |
| Quién sacó la nota más baja | Qué opción equivocada eligió la mayoría |
| Cuántos aprobaron | Cuántos se quedaron sin contestar, y en qué pregunta |
| El resultado | El tiempo que tardaron |
Una trivia que termina en un número es un juego. Una trivia que termina en una conversación sobre por qué doce personas pensaron lo mismo es una clase.
¿Te pasó encontrar un patrón raro en un informe? Contalo en la comunidad Inspire. Los distractores que funcionan son conocimiento docente puro, y se comparten poco.


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